Cardiología en el deporte profesional

Uno de los campos de la medicina cuyo ámbito es el estudio de los cambios que sufren el corazón y los vasos sanguíneos como consecuencia de la actividad deportiva. El tema de interés de esta ciencia son las transformaciones positivas y negativas en el corazón y el sistema circulatorio.

No es ningún secreto que los deportistas están sometidos a un esfuerzo tremendo, que una persona no entrenada no puede soportar. Por lo tanto, la selección de cargas correctamente dosificadas que no perjudiquen al organismo es una cuestión de gran actualidad y también es responsabilidad de los especialistas en cardiología deportiva.

Al igual que la cardiología espacial, la cardiología deportiva es una parte integral de la cardiología general.

Los especialistas en este campo también investigan las cuestiones de:

  • Los efectos de la hipodinamia en el sistema cardiovascular;
  • Cómo y cuándo el cuerpo se adapta al ejercicio sin perjudicar al organismo;
  • Cambios en el sistema cardiovascular de los niños y adolescentes deportistas.

Una de las conclusiones a las que han llegado los cardiólogos deportivos y que puede tener en cuenta una persona que planea hacer deporte es la necesidad de realizar un ejercicio sistemático y regular. De lo contrario, cuando el cuerpo se sobreexcita con un ejercicio inadecuado y esporádico, no cabe esperar más que daños. Y lo más triste es que el daño puede ser irreparable.

Desde que el deporte y el negocio empezaron a ir de la mano, el sistema cardiovascular de los atletas profesionales ha sido objeto de especial atención médica. Tanto la fuerza y las capacidades del cuerpo humano como los cambios que se producen en él tras el cese del sobreesfuerzo son de interés.

¿Qué es el «corazón deportivo»?

El término fue acuñado por primera vez por el científico alemán Henschen en 1988. Descubrió que las personas que entrenan más de una hora al día tienen el corazón fisiológicamente agrandado.

Además, el «corazón deportivo» se caracteriza por:

  • Hipertrofia de las paredes del ventrículo izquierdo;
  • Bradicardia;
  • Soplo sistólico;
  • Aumento del volumen y la masa del ventrículo derecho;
  • Cambios en el ECG;
  • Pulso hiperdinámico en las arterias carótidas;
  • Con la función ventricular conservada, un aumento de la masa miocárdica y de la cavidad del corazón.

Todos estos cambios son adaptaciones del corazón al alto estrés.

El paciente no tiene molestias y no requiere tratamiento, pero hay que distinguir el diagnóstico de un corazón deportivo de un trastorno cardíaco grave.

A pesar de las alteraciones en la estructura del corazón, no hay factores adversos para la salud. Se observa que la bradicardia y los cambios desaparecen a los tres meses de dejar el ejercicio. Los estudios sugieren que una quinta parte de los ex deportistas tienen las cavidades del corazón dilatadas, pero los científicos aún no han llegado a la conclusión de que esta afección sea patológica en su caso, ya que se necesitan más investigaciones serias.

¿Cómo se diagnostica el «corazón deportivo»?

El método de eliminación se utiliza para hacer un diagnóstico adecuado, ya que es esencial para determinar si los cambios en el corazón son un signo de

  • Cardiomiopatías;
  • Enfermedad coronaria;
  • Displasia arritmogénica del ventrículo derecho.

Estas anomalías son extremadamente graves y, a diferencia del «corazón deportivo», suponen graves riesgos para la salud y la vida.

Los exámenes de rutina suelen mostrar cambios relacionados con el deporte. También se realiza un ECG, un EchoCG (ecocardiografía) y una prueba de esfuerzo.

Los deportistas que practican deportes dinámicos presentan un ligero engrosamiento de la pared y un agrandamiento de las cámaras. Los que realizan principalmente esfuerzos estáticos tienen hipertrofia concéntrica, que se expresa por un engrosamiento bastante importante de la pared del ventrículo izquierdo, manteniendo un volumen ventricular izquierdo normal. Si el atleta tiene una combinación de cargas dinámicas y estáticas, se observará una hipertrofia ventricular izquierda mixta. Entre 13 y 16 mm será el grosor de las paredes.

El «corazón de atleta» trabaja de forma extremadamente económica en reposo y con la máxima intensidad durante las cargas elevadas. Por lo tanto, existe una actividad eléctrica miocárdica específica denominada «remodelación electrofisiológica». Su magnitud y tipo diferirán de un deporte a otro, así como en función de la raza y el sexo del atleta.

Tras la investigación, se concluye que un atleta tiene un «corazón deportivo». Sus atributos estructurales y funcionales son los siguientes:

  • Aumento de la masa miocárdica manteniendo la función normal de sístole y diástole;
  • Adaptaciones del sistema nervioso autónomo, manifestadas por la repolarización ventricular, la conducción aurículo-ventricular, con Bradicardia inusitada

¿Cuáles son los criterios para definir las anomalías?

Los siguientes criterios se utilizan para distinguir entre un «corazón acelerado» y un corazón enfermo

Ausencia de dolor en la zona del corazón, aumento de la fatiga, Ausencia de síncope y presíncope;

  • Ausencia de anormalidades durante el EchoCG;
  • No hay anomalías en la FIV en el seguimiento a largo plazo.

Deportes y niños

Es bien sabido que hay atletas profesionales de 15 años en el deporte mundial. La relación entre la arritmia y el deporte es una cuestión abierta que requiere más investigación. Las estadísticas demuestran que el 50% de los deportistas adolescentes presentan cambios en su sistema cardiovascular que no son síntomas del «corazón deportivo». Por lo tanto, la cuestión de la selección de los niños para los distintos deportes es sumamente pertinente.

Los médicos han desarrollado toda una lista de contraindicaciones para el deporte profesional. Entre ellas se encuentran:

  • Cualquier enfermedad crónica (somática o infecciosa);
  • Defectos cardíacos;
  • Distonía vascular;
  • Anomalías del ritmo y del sistema de conducción del corazón;
  • Anomalías cardíacas; Carditis.

En la cardiología deportiva actual, existen conceptos de corazón deportivo fisiológico y patológico. Dado que el «motor» de un deportista está acostumbrado a un tremendo esfuerzo, es difícil determinar el límite en el que termina la hipertrofia fisiológica y patológica del miocardio y comienza la hipertrofia patológica.

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